18 de diciembre de 2010

Malos momentos, otros buenos

La semana estaba siendo normal hasta el miercoles. Entonces, cuando llegue a casa tras el trabajo, fue cuando llego el mal momento, tras descubrir lo que me habia llegado.

Es algo relacionado con "eso" que llevo mucho tiempo comentando que me tiene atrapado. Un pozo del que no se cuando podre salir, y que no parece tener fin. Algo personal, que como en otras ocasiones no entrare a explicar en detalle aqui.

La verdad es que realmente, por todo esto, ya habia confirmado el dia antes algo que tendre que asumir. Pero era algo que habia ido haciendose mas que un hueco en mi mente y sabia que era inevitable. Pero esto fue una sorpresa, no totalmente inesperada, pero no en la forma ni la procedencia.

Quise no tomar decisiones en caliente, en ese momento. Y llego el jueves, y la verdad es que estuve tocado durante todo el dia. Y era un dia que tenia una cita a la que habia dicho si hace tiempo: La cena de navidad de la empresa.

En un primer momento, pense en ir y volverme pronto a casa, pero luego pense que la mejor forma de pasar el trago, era con eso, con unos tragos... aunque bueno, al final tampoco es que acabara bebiendo ni borracho para ahogar las penas.

Pero si pase una cena agradable con los compis, con risas y felicidad que hicieron que la pena fuera perdiendo fuerza. Luego, los mas valientes, fuimos a tomar algo despues de la cena.

Musicota, alguna copa (pero ya he dicho, moderamente), bailar, cantar... eso hizo que las penas quedaran en un segundo o tercer plano en mi cabeza (donde agregarla a todas las otras que me ha supuesto el problema que me atrapa), volver a la "normalidad".

La noche no se alargo demasiado, porque el dia siguiente era laborable (si es que no se puede organizar esto a ultima hora, o pasa esto, que toca hacerla cuando se encuentra un hueco en las agendas de los sitios mas que cuando se quiere...), pero no me acoste hasta algo antes de las 4 de la mañana.

Y el despertador sono, como siempre a las 6:20. La verdad es que me costo como diez minutos sacar fuerzas para levantarme... pero luego todo fue mas facil de lo que pensaba. Me despeje y llegue a la ofi antes de las 8, a mi hora, y a currar. Y no me cai dormido encima del teclado ni nada por el estilo... me sorprendio a mi mismo estar tan fresco.

Hace demasiado que no salgo y esperaba que me resintiera mas de la cuenta la bebida y del cansancio... y aunque ya habia hecho cosas de estas antes, uno ya no tiene 20 años. Pero me recupere bien, tanto en sueño como en cansancio. Aunque eso si, luego por la tarde no fui al gimnasio y dormi otro rato antes de cenar. Ahora encaro el fin de semana de una manera tranquila, como suele ser habitual.

Mientras, ayer tambien empece a tomar las primeras decisiones. Y es que me tengo que preparar para tomar otras que pueden llevar a enfrentamientos con gente con quien nunca hubiera pensado que tuviera que hacerlo...

3 comentarios:

Gema dijo...

Hay veces que hay dos opciones decir las cosas y se intentan solucionar, o la más drástica, pasar y se crea un problema con el tiempo, si no se dicen cosas que molestan.

Lillu dijo...

Estoy de acuerdo con Gema en que a veces hablar las cosas hace que el problema sea menos problema o se vuelva en algo no tan grave. Cuando algo es inevitable, retrasarlo tampoco va a ayudar en nada, así que lo que has hecho de empezar a tomar decisiones me parece lo más acertado. Ánimo con lo que sea e intenta disfrutar de estos días lo que puedas :)

saluditos

Jose dijo...

Este problema no es de no haberlo hablado Gema, es de dejadez por parte de algunas personas, que han preferido no afrontar problemas... y con el tiempo se encuentra con todo es aun peor que si se hubiera hecho en su momento.

Realmente ya se ha retrasado demasiado Lillu... Ahora eso si, esto llevara un tiempo, pero hay que ir poniendo las bases ya.